Tucumán, Argentina.— El caso de Erika Antonella Álvarez, una joven de 25 años, ha generado profunda consternación en la provincia de Tucumán, luego de que su cuerpo fuera localizado sin vida tras varios días de búsqueda.
Erika se había independizado apenas tres meses antes, aunque mantenía una relación cercana y constante con su familia. Días previos a su desaparición, la joven le aseguró a su madre que acudiría a comer a su casa, compromiso que nunca se concretó. La última comunicación entre ambas ocurrió la noche anterior a la cita.
Al no lograr contactarla, familiares acudieron a su domicilio, donde encontraron todo cerrado y el aire acondicionado encendido, una situación que encendió las alertas. Ante el panorama, se inició una búsqueda con apoyo de vecinos y amigos.
Un día después, personas que recolectaban residuos localizaron bolsas con un cuerpo en un basurero ubicado al sur de Tucumán. Posteriormente, las autoridades confirmaron que se trataba de Erika Antonella Álvarez, quien fue identificada por sus tatuajes y rasgos físicos.
Los reportes preliminares indicaron que el cuerpo presentaba signos evidentes de violencia. El informe forense determinó que la causa de muerte fue un traumatismo craneofacial severo, así como una lesión cervical.
La Fiscalía abrió una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y dar con los responsables, mientras que la madre de la joven exigió justicia y el esclarecimiento total del crimen.









