Muere Guadalupe Chávez Baeza, leyenda de los Saraperos, a los 76 años

Chávez Baeza dejó una huella imborrable en la historia del deporte nacional y, en particular, en la franquicia saltillense

Saltillo, Coahuila. — El béisbol mexicano se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Guadalupe Chávez Baeza, ex pelotero profesional y primer jugador contratado por los Saraperos de Saltillo, ocurrido durante las primeras horas de este martes, a los 76 años de edad.

Chávez Baeza dejó una huella imborrable en la historia del deporte nacional y, en particular, en la franquicia saltillense, al convertirse en una figura central desde el nacimiento del equipo en 1970.

Trayectoria y origen de una leyenda

Guadalupe Chávez Baeza nació el 6 de mayo de 1949 en San Francisco del Oro, Chihuahua, dentro de una familia con profunda tradición beisbolera, junto a sus hermanos Paco, Carlos y Juan de Dios.

Debutó en el béisbol profesional a los 18 años con los Sultanes de Monterrey, aunque su consolidación histórica llegó en Saltillo. Fue el mánager Tomás Herrera quien recomendó su contratación para la temporada inaugural de los Saraperos en 1970.

La directiva encabezada por Jorge Torres Casso adquirió su contrato por 15 mil pesos, una decisión que marcaría el inicio de una era dorada tanto para el club como para el propio jugador.

El eterno número 15 de los Saraperos

De manera simbólica, Lupe Chávez defendió la camisola de Saltillo durante 15 temporadas consecutivas, de 1970 a 1984, portando siempre el número 15, dorsal que se volvió sinónimo de constancia, liderazgo y entrega.

Sus números lo colocan entre los mejores jugadores en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol y de la franquicia:

  • 1,659 juegos disputados (récord histórico del club)
  • 5,848 turnos al bat (líder histórico)
  • 52 triples conectados (líder histórico)
  • Segundo lugar en hits y carreras anotadas, solo detrás de Juan Navarrete

Legado y despedida

Tras su retiro oficial el 21 de abril de 1985, los Saraperos retiraron su número 15 en una emotiva ceremonia realizada en el Parque Madero, durante un juego frente a los Diablos Rojos del México.

Luego de colgar los spikes, Guadalupe Chávez decidió establecerse de manera permanente en Saltillo, ciudad que adoptó como su hogar.

Le sobreviven su esposa, Malena Treviño, y su hijo, Santiago Chávez, quien actualmente se desempeña como receptor profesional, continuando el legado familiar en el diamante.

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