Rusia y Estados Unidos dan por terminado el proceso de paz en Ucrania

El diálogo entre Moscú y Washington para buscar una salida negociada al conflicto en Ucrania quedó prácticamente cancelado. Ambas potencias reconocen que cualquier intento de acuerdo deberá comenzar desde cero y podría incluir una mayor participación de Europa

Móscu, Rusia.- El proceso de paz entre Rusia y Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania atraviesa su momento más crítico, luego de que ambos gobiernos se distanciaran de los compromisos alcanzados hace un año durante la cumbre celebrada en Anchorage, Alaska.

Las negociaciones, que permanecen estancadas desde febrero debido a diversos factores internacionales, entre ellos el conflicto en Irán, tendrían que reiniciarse completamente y podrían contar con una participación más activa de los países europeos.

Durante varios meses, los acuerdos alcanzados entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, representaron una de las principales esperanzas para alcanzar un alto al fuego. Sin embargo, dichos entendimientos nunca fueron dados a conocer de manera oficial y, con el paso del tiempo, perdieron vigencia.

El panorama también ha cambiado sobre el terreno. Aunque el frente militar permanece disputado, Ucrania ha incrementado sus operaciones en territorio ruso, especialmente contra infraestructura estratégica, situación que ha modificado el contexto político y militar de las negociaciones.

Esta semana, durante una reunión celebrada en Manila en el marco de la cumbre de ministros de Relaciones Exteriores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller ruso, Serguéi Lavrov, coincidieron en que los acuerdos alcanzados anteriormente ya no representan una base viable para avanzar hacia la paz.

Rubio reconoció que cualquier negociación futura requerirá «nuevas ideas», al considerar que las propuestas anteriores dejaron de ser viables, mientras que Lavrov calificó por primera vez los llamados «acuerdos de Anchorage» como un fracaso y responsabilizó a Ucrania de no aceptar la iniciativa impulsada por Washington.

El gobierno ruso también criticó el respaldo militar que Estados Unidos mantiene hacia Kiev, al señalar que el suministro de armamento, inteligencia y tecnología ha fortalecido la capacidad ucraniana para realizar ataques dentro del territorio ruso.

Por su parte, Washington admitió que su papel como mediador no ha producido los resultados esperados. Las rondas de negociación sostenidas entre representantes rusos y ucranianos durante los últimos meses únicamente permitieron acuerdos para el intercambio de prisioneros de guerra y la repatriación de cuerpos de soldados fallecidos, sin avances en los temas territoriales.

Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha reforzado el respaldo de los gobiernos europeos y ha mantenido la presión militar sobre Rusia mediante ataques dirigidos contra instalaciones estratégicas, incluyendo refinerías e infraestructura logística.

De acuerdo con diversos análisis internacionales, este nuevo escenario ha endurecido la postura del Kremlin, reduciendo las posibilidades de realizar concesiones territoriales y alejando, por ahora, la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz en el conflicto que inició en 2022.

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