El Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo ha acusado a miembros del Ejército Mexicano de intimidar y amenazar a los familiares de los cinco jóvenes ejecutados extrajudicialmente en esta frontera.
La vivienda de Gustavo Pérez Benítez, una de las cinco personas asesinadas en Nuevo Laredo y hermano de Alejandro, quien sobrevivió al ataque, fue visitada por efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), según un comunicado.
«Alrededor de las 00:30 horas, cuatro vehículos militares (tres camionetas pick up y un blindado, arribaron al crucero de Río Verde y Río Eufrates, en la colonia Cortés Villada y personal de la Sedena procedió a revisar el vehículo de un familiar cercano al papá de las víctimas bajo sospecha de que se consumía marihuana», dice el comunicado.
Según los informes, mientras dos militares registraban un vehículo particular, el militar a cargo del operativo habría hablado con el padre de las víctimas, Enrique Pérez, y habría confirmado que en su casa vendían drogas. También dijo que si querían lo podían hacer arrestar porque, además de capitán del ejército, también era abogado.
Según la explicación, luego de que el padre de las víctimas informara a los militares que se había presentado una denuncia por las muertes arbitrarias de los jóvenes tanto ante la CNDH como ante la Fiscalía General de la República, los militares exigieron ver los documentos de respaldo.
Los soldados decidieron irse antes de que los familiares tomaran la decisión de contactar a miembros del Comité de Derechos Humanos.
«Hacemos un llamado urgente al presidente de la República y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que tomen medidas urgentes para la proteccion de la familia Pérez Benitez y se evite todo acto de hostigamiento, amenazas y represalias por parte del Ejército Mexicano», refiere el comunicado.









