Previo a ser destituido de su cargo, el presidente de Ecuador mantiene su inocencia

El mandatario será fiscalizado por acusaciones de peculado, relacionadas con un contrato de la empresa dedicada al transporte marítimo de hidrocarburos

QUITO, 30 mar (Xinhua) — El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, defendió hoy jueves su inocencia ante el juicio político que enfrentará en la Asamblea Nacional (Congreso) por el supuesto delito de peculado, que podría derivar en una posible destitución de su cargo.

«Soy inocente de esas patrañas que me han inventado. En mi vida personal, profesional y pública siempre he actuado con recta intención, por tanto, rechazo este juicio político que huele muy mal», afirmó el mandatario en un mensaje a la nación en cadena nacional.

«Esta es una lucha que vamos a ganar porque la verdad siempre vence», añadió Lasso.

El pronunciamiento lo hizo un día después de que la Corte Constitucional concedió dictamen favorable a la solicitud de juicio político en su contra enviada por la Asamblea Nacional, tras una investigación que lo vincula a supuestos delitos de corrupción.

Lasso, quien asumió la presidencia el 24 de mayo de 2021, dijo que como demócrata respeta la decisión de la Corte Constitucional, aunque no la comparte, ya que el juicio político no tiene sustento jurídico ni pruebas porque no ha cometido delito alguno.

«El juicio político jurídicamente no tiene ni pies ni cabeza porque las mentiras inventadas no se pueden sostener», apuntó, tras señalar que detrás de la interpelación está el interés de sectores políticos que buscan el poder de manera desesperada y sin límites.

La solicitud de juicio político fue presentada el pasado 16 de marzo por 59 legisladores de varios partidos y movimientos de oposición al Gobierno de Lasso.

El mandatario será fiscalizado por acusaciones de peculado, relacionadas con un contrato de la empresa pública Flota Petrolera Ecuatoriana (Flopec), dedicada al transporte marítimo de hidrocarburos.

Al respecto, Lasso, rechazó cualquier responsabilidad señalando que dicho contrato se firmó en 2018 y se renovó en 2020, es decir, antes de que asuma la presidencia.

«Esto es absurdo. Me acusan presuntamente de abusar de fondos públicos para beneficio propio cuando aún no era presidente de la República, (…) ni siquiera existe una investigación en Fiscalía sobre ese tema», apuntó.

«No hay pruebas contra mí y no hay pruebas porque no he cometido delito alguno, mucho menos antes de posesionarme», remarcó, al tiempo que señaló que al no haber motivos para un juicio penal se inventaron el juicio político.

Denunció, que es víctima de un «intento de asesinato de la reputación», que lo describió como un «ataque sistemático y mafioso» que pretende enlodar su nombre y el de su familia con el fin de destruir su credibilidad y reputación para generar rechazo en la sociedad.

En ese contexto, advirtió que la estabilidad democrática está en juego este momento en el país, por lo que convocó a la unidad nacional y llamó a respetar el periodo de gobierno para el que fue electo.

«Soy presidente constitucional de Ecuador, elegido por votación popular para cuatro años de gobierno. En democracia los ciclos políticos deben cumplirse», aseveró.

Esta será la primera vez en 44 años de vida democrática de Ecuador que un presidente enfrentará una posible censura y destitución ante el Poder Legislativo. 

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