A un año del feminicidio de María José en la alcaldía Iztacalco, su familia reapareció públicamente para exigir justicia, luego de que el presunto agresor, Miguel ‘N’, falleciera dentro del reclusorio el pasado 13 de abril.
La madre de la víctima, Casandra, acompañada de su hija menor, su abogada y un familiar, compartió con los medios que días antes de su muerte, el presunto feminicida logró comunicarse con una de las hermanas de María José. Durante la llamada, además de burlarse de la familia, Miguel confesó que no se arrepentía del crimen ni de otros actos cometidos. Afirmó que habría más de 30 víctimas, muchas de las cuales aún no han sido reconocidas públicamente.
El contacto telefónico tomó por sorpresa a la familia, quienes ahora se preguntan cómo fue posible que el agresor obtuviera su número, considerando que se encontraba bajo custodia. En la conversación, Miguel se refirió a su situación con una actitud cínica, reconociendo lo que había hecho y mostrando total indiferencia ante el dolor causado.
La familia lamentó que durante todo el proceso no hubo avances significativos. Según su testimonio, nunca se celebró un juicio formal y las autoridades les pidieron mantenerse al margen. Tampoco fueron notificadas oficialmente sobre la muerte del imputado, sino que se enteraron cuando la abogada acudió a entregar documentación al penal y fue entonces que se les informó del fallecimiento.
Casandra señaló que el caso refleja las fallas estructurales del sistema de justicia, ya que, de haber sido atendido a tiempo, podrían haber evitado más víctimas y habría familias menos afectadas. Considere que aún existen muchas preguntas sin respuesta y ninguna autoridad se ha acercado para informar sobre las causas de la muerte de Miguel, ni sobre el estado actual del caso.
La madre de María José subrayó que, aunque el presunto agresor ya no esté vivo, la exigencia de justicia sigue vigente. Afirmó que otras familias están atravesando procesos similares, de forma separada, pero comparten la misma incertidumbre y el mismo reclamo: que el Estado no les falla.









