Este miércoles inicia el cónclave en el Vaticano, donde 133 cardenales se aislarán del mundo para elegir al nuevo papa, en un proceso cargado de simbolismo y con gran expectativa global. Los electores esperan encontrar un líder capaz de unir a una Iglesia diversa, pero marcada por divisiones internas.
En un ritual que se remonta a la Edad Media, los cardenales celebrarán primero una misa en la Basílica de San Pedro, para luego ingresar a la Capilla Sixtina y comenzar las votaciones secretas. El sucesor del papa Francisco, fallecido el mes pasado, se convertirá en el 267.º pontífice.
Aunque este miércoles solo se realizará una votación, a partir del jueves podrán celebrarse hasta cuatro por día. Si el humo que sale de la chimenea de la capilla es negro, significará que no hay decisión; si es blanco, junto con el repicar de campanas, el mundo sabrá que hay un nuevo líder para los 1.400 millones de católicos.
La influencia del papa trasciende lo religioso: es una voz moral con peso único en el escenario internacional. En la misa previa al cónclave, los cardenales rezaron por sabiduría divina para elegir a un pontífice con “vigilancia atenta” sobre el mundo.
Durante el sermón, el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, instó a sus colegas a dejar de lado intereses personales y priorizar el bien de la Iglesia y de la humanidad. Re, con 91 años, no participará en la votación, ya que esta está reservada a cardenales menores de 80 años.
Las opiniones sobre el perfil ideal del próximo papa están divididas. Algunos abogan por seguir la línea reformista y aperturista de Francisco, mientras otros reclaman un retorno a tradiciones más conservadoras. Varios desean un liderazgo más predecible y equilibrado.
Este cónclave será el más diverso de la historia, con 133 cardenales de 70 países, reflejo del impulso de Francisco por globalizar la Iglesia. En 2013, participaron 115 electores de 48 naciones.
Aún no hay un favorito claro, pero se mencionan nombres como Pietro Parolin (Italia) y Luis Antonio Tagle (Filipinas). Si ninguno consigue apoyo suficiente, podrían emerger otros candidatos como Jean-Marc Aveline (Francia), Peter Erdo (Hungría), Robert Prevost (EE.UU.) o Pierbattista Pizzaballa (Italia).
Re también hizo un llamado a respetar la diversidad dentro de la Iglesia: “La unidad no significa uniformidad, sino comunión profunda en la diversidad”, dijo durante su sermón.
Durante el cónclave, los cardenales estarán completamente incomunicados. El Vaticano ha implementado medidas tecnológicas para evitar filtraciones, como inhibidores de señal. Históricamente, estos encuentros duran poco más de tres días en promedio; el de 2013 solo tomó dos.
Se espera que la elección se resuelva con rapidez, para evitar percepciones de desacuerdo interno o crisis de liderazgo. Aproximadamente el 80% de los cardenales fueron designados por Francisco, lo que podría inclinar la balanza hacia alguien que continúe su línea progresista, pese a la resistencia conservadora.
Entre las decisiones clave estará si el nuevo papa debe surgir del sur global, como ocurrió con el argentino Francisco, si se devolverá el liderazgo a Europa, o si por primera vez podría ser elegido un papa estadounidense.









