La influencer brasileña Amanda Borges da Silva, de 30 años, fue hallada sin vida el pasado 2 de mayo en su departamento ubicado en Narita, Japón. Según informaron las autoridades, Amanda falleció por asfixia tras inhalar humo durante un incendio que afectó su vivienda en la prefectura de Chiba.
Inicialmente, se consideró que el incidente había sido accidental, pero nuevas evidencias impulsaron a las autoridades a profundizar en el caso. Un hombre de Sri Lanka, de 31 años, fue arrestado por las autoridades japonesas bajo sospecha de haber provocado el fuego.
El sospechoso se encontraba en el lugar del incendio y afirmó haber quedado en estado de shock, lo que, según él, le impidió reaccionar. Sin embargo, las autoridades detectaron la desaparición de objetos personales de Amanda, como su bolso y su teléfono, antes del siniestro, lo cual encendió las alarmas sobre un posible robo que derivó en tragedia.
La influencer, originaria de São Paulo, Brasil, era reconocida por su contenido sobre automovilismo, especialmente en temas relacionados con la Fórmula 1. Además, Amanda tenía formación en Literatura y Lingüística, y en sus redes sociales combinaba su pasión por el deporte y la educación.
En abril, había asistido al Gran Premio de Japón, evento que compartió con entusiasmo en sus plataformas digitales. La noticia de su muerte causó un fuerte impacto entre sus seguidores y en la comunidad digital brasileña.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, junto con autoridades japonesas, iniciaron el proceso de repatriación del cuerpo. La familia de Amanda está recibiendo apoyo consular para llevar a cabo los trámites correspondientes en medio de este momento difícil.









