CDMX — Fernanda, una joven capitalina, decidió someterse a una rinoplastia con el respaldo de su familia. Hasta antes del procedimiento llevaba una vida activa: disfrutaba el baile, la convivencia con amigas y el tiempo con su mascota. Su salud era estable y no presentaba antecedentes que representaran algún riesgo médico. Sin embargo, este panorama cambió drásticamente tras la intervención.
La cirugía fue realizada en una clínica de cirugía estética ubicada en la colonia Granada, en la alcaldía Miguel Hidalgo. Fernanda acudió acompañada de sus padres y el procedimiento se llevó a cabo con aparente normalidad. No obstante, horas después comenzó a mostrar síntomas inusuales, lo que encendió las alarmas de su familia.
De acuerdo con los testimonios de sus familiares, la joven presentó dificultad para mover diversas partes de su cuerpo. Ante la preocupación por su estado, decidieron difundir el caso en redes sociales con el objetivo de solicitar apoyo y visibilizar lo ocurrido. Señalaron que la salud de Fernanda se deterioró rápidamente, subrayando que antes de la intervención no había manifestado ningún tipo de complicación.
El caso se suma a otro incidente reciente que generó amplia preocupación en el país. En septiembre de 2025, Paloma Nicole, una joven originaria de Durango, perdió la vida tras someterse a una cirugía estética sin la autorización formal de ambos padres. El hecho provocó indignación social y abrió un debate nacional en torno a la regulación de este tipo de procedimientos en menores de edad.
Como respuesta, el Congreso de Durango aprobó el 19 de noviembre una reforma que establece sanciones penales para quienes practiquen cirugías estéticas a menores sin cumplir con los requisitos legales. Las medidas incluyen penas de prisión y la clausura de clínicas involucradas. Con esta iniciativa, Durango se convirtió en el primer estado en implementar regulaciones estrictas destinadas a reducir riesgos y reforzar los controles sanitarios.









