Nueva York, Estados Unidos — El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pasó su primera noche bajo custodia en una prisión federal de Nueva York, de acuerdo con información difundida por autoridades estadounidenses. El mandatario fue trasladado desde territorio venezolano a Estados Unidos tras una operación militar, considerada un punto de quiebre en la crisis política del país sudamericano.
Según los reportes oficiales, el traslado se realizó bajo estrictas medidas de seguridad y concluyó con su ingreso al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde quedó a disposición de las autoridades judiciales.
Las autoridades estadounidenses señalaron que Maduro enfrentará procesos legales relacionados con acusaciones de narcotráfico y terrorismo, formuladas desde años anteriores por el gobierno de Estados Unidos. A través de imágenes difundidas oficialmente, se confirmó su llegada a Nueva York, escoltado por agentes federales, lo que sirvió como prueba pública de su detención.
La operación marcó el fin de su tercer periodo presidencial (2025-2031) y con ello el término de 18 años consecutivos en el poder, de acuerdo con la información divulgada por Washington.
Tras estos acontecimientos, el panorama político en Venezuela permanece sin una definición clara. El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que su administración asumirá un papel directo en el manejo del país durante un proceso de transición, el cual —dijo— buscará estabilidad institucional con el apoyo de sectores opositores. No obstante, evitó precisar plazos o mecanismos para dicho proceso.
En contraste, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela resolvió que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma funciones ejecutivas, al descartar la ausencia absoluta de Maduro y sin contemplar, por el momento, la convocatoria inmediata a elecciones. Esta decisión generó posturas encontradas, al no coincidir plenamente con los mensajes emitidos desde Washington.
En el ámbito internacional, las reacciones han sido diversas. Países aliados de Venezuela rechazaron la intervención y exigieron la liberación de Maduro, mientras que comunidades venezolanas en el extranjero manifestaron opiniones divididas. Para algunos sectores, los hechos representan una posible oportunidad de cambio político; para otros, generan incertidumbre sobre la estabilidad y el rumbo inmediato del país.









