Agua Dulce, Veracruz. — En menos de un año, la vida de Pablo de Jesús dio un giro trágico que hoy mantiene consternada a la región. El joven, conocido en su comunidad por su participación religiosa como monaguillo, enfrenta actualmente un proceso penal por el homicidio de la maestra Martha González Pérez, un hecho que ha generado profunda indignación social.
De acuerdo con reportes locales, el consumo de drogas habría sido el principal detonante del deterioro personal del joven. Su conducta pasó de una vida ligada a la religión a episodios de violencia extrema, que culminaron en el ataque contra la madre de su pareja sentimental.
El primer contacto entre el presunto agresor y la víctima se dio en la Iglesia de la Santísima Trinidad, ubicada en la colonia Kilómetro Dos, donde la maestra Martha González colaboraba como catequista. Fue en ese entorno religioso donde Pablo conoció a Jana Guadalupe, hija de la docente, con quien inició una relación sentimental.
Pese a diversas advertencias sobre el comportamiento del joven, la relación continuó. Con el paso del tiempo, los conflictos familiares se intensificaron hasta derivar en la tragedia que hoy enluta a la comunidad.
Testimonios recabados señalan que el consumo de estupefacientes por parte de Pablo de Jesús se incrementó de manera progresiva. Lo que inició con marihuana habría derivado en sustancias de mayor impacto, generando episodios de agresividad, pérdida de control y conductas delictivas.
Incluso en la congregación de Tonalá, su comportamiento ya era motivo de preocupación, debido a conflictos constantes y presuntos robos. Ni su entorno familiar, estrechamente vinculado a la vida religiosa, logró frenar la espiral de violencia.
Actualmente, el cuerpo de la maestra Martha González Pérez permanece bajo estudios periciales de ADN, debido a las condiciones en las que fue localizado. En tanto, el jardín de niños Leopoldo Lugones, donde laboraba la docente, mantiene sus actividades suspendidas como muestra de duelo y respeto.
Por tratarse de menores de edad, Pablo de Jesús y Jana Guadalupe enfrentarán el proceso legal bajo el Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil. Ambos permanecen internados en el Centro de Internamiento Especial para Adolescentes de Palma Sola, en Veracruz, donde podrían enfrentar una pena máxima de hasta cinco años.









