Entre la extensa numeración de logros musicales del compositor Mario Lavista, destaca hacer materia una de las expresiones artísticas más inmateriales: la música. En sus creaciones, igual para cine que para concierto, lograba con maestría y aparente sencillez hacer tangibles los sonidos, y conseguir que estos se introdujeran en lo más íntimo del ser humano, su alma.
Así, el músico que falleció ayer a los 78 años de edad puede considerarse un constructor del sonido eterno, del que se siente como materia misma. Eternidad que el propio compositor alcanzó con su muerte y la huella de su amplio legado musical.
Su obra, afirma la compositora Gabriela Ortiz, nos invita a un viaje extraño y fascinante en el que pareciera que nos adentramos a las aguas de otro mar y ahí escuchar sonidos transparentes. «Siempre se mantuvo fuera de las vanguardias musicales para seguir su propio camino, y su poderosa inventiva lo colocó en un lugar privilegiado de la música mexicana de los siglos XX y XXI», apuntó.
Tras el anuncio de la Secretaría de Cultura federal sobre la muerte del miembro del Colegio Nacional, se abrieron las puertas del Palacio de Bellas Artes para rendirle un homenaje de cuerpo presente que, a la vez, fue un recordatorio de su impronta la escena cultural.
Al homenaje asistió María Luisa Camacho, mamá del músico; Claudia Lavista, su hija, y amigos y colegas como Sergio Vela. Entre coronas y flores blancas, el féretro se acompañó de la música del Grupo Tambuco e intérpretes del Cepromusic del INBAL, varios de ellos alumnos del compositor.
«Yo sabía que hoy habría mucha gente, prensa y amigos, pero para mí ahí está mi papá, mi papi, no el personaje público, sino mi papi, esa fue nuestra relación. Su música fue como un útero para mí, un cuenco tibetano», recordó Claudia Lavista, quien desde la danza compartió la música de su padre.
También revivió con gusto el buen humor de Lavista, sus largas charlas y las tantas veces que la obligó a ver y sentir la música: «Una vez que no quería ver ópera me dijo: ‘en esta casa se sirve ensalada y Bach’, entonces me quedó claro», señaló. Y asegura que promoverá la música de su padre, la única forma de mantenerlo vivo.









