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En el fondo todos sabiamos el fin que iba a tener la historia de Salomón, Daniel y Marco. Es una historia que tristemente se repite en este país, y parece no acabar. Miles de personas salen de sus hogares y no vuelven jamás.

Niños, jóvenes, adultos, ancianos. Mujeres, hombres, transexuales, heterosexuales, gays, religiosos, laicos, eruditos, altos, flacos, gordos, chaparros… En México no se discriminan las desapariciones.

Esta en particular conmociona por lo escabrosos detalles, en primera por que las autoridades han dado un lastimero “Estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado”, ¡Semejante patraña!, siempre acorde con nuestro gobierno. No hay forma más burda de intentar justificar un asesinato.

Los tres jóvenes Salomón Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos, alumnos de la Universidad de Medios Audiovisuales, fueron víctimas de un grupo de traficantes de droga, que los confundieron con miembros de un cártel rival y que los borraron del mapa disolviendo sus cuerpos en ácido un 19 de marzo en Tonalá.

Lo más atroz del crimen es la saña: “disolverlos en ácido”. ¿A qué punto inhumano ha llegado la maldad de los carteles mexicanos?, y lo más preocupante es que ya llegamos al punto como sociedad donde se nos hace normal. Las madres de estos jóvenes, sus hermanos, tíos, padres… el recibir una noticia así es impensable.

¿Cómo van a  llorar su pérdida?¿Con qué cara, la fiscalía de Jalisco y el Gobernador del PRI José Aristóteles van a entregarles a estas familias un hueso, y decir: este es su hijo, fue todo lo que el crimen organizado dejó de él?

Vergüenza. Eso es lo que siente el pueblo mexicano en este momento, vergüenza de que nuestras autoridades no protegen a sus ciudadanos. Coraje, porque sabemos dentro de nosotros que no importa que tan buenos seamos, esperemos nunca estar “En el lugar equivocado en el momento equivocado”. Impulso por que las reacciones no se han hecho esperar y México se está moviendo. En una época en la que faltan 68 días para la elección queremos respuestas, no queremos spots, buscamos congruencia y que nos contesten la pregunta: ¿Tu que vas a hacer por la seguridad?. Sin mediadores, sin gráficos sin decir “me echan montón”, sin cortar manos.

Salomón, Daniel y Marco no son solo ustedes tres, pero ustedes tres nos han dado fuerza para exigir un cambio.

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