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Empresa ofrecerá viajes a la estratosfera y habrá una base de despegue en México

A partir de 2021 se podrá viajar a la estratosfera desde Andalucía. Eso es lo que promete la empresa Zero 2 Infinity, que ha puesto en marcha un proyecto de turismo espacial. Uno de sus argumentos, las tres bases o estratopuertos proyectados en el mundo: en Noam (Arabia Saudí), en Baja California (México) y en Jaén (España). Desde estas ocalizaciones, que cuestan entre 10 y 12 millones de euros cada una, serán los lugares desde donde se efectúen los lanzamientos.

Los viajes espaciales para turistas son ya una realidad, o casi: la empresa SpaceX, propiedad de Elon Musk, tiene previsto que el primer civil llegue al espacio este mismo año. Blue Origin, de Jeff Bezos, dueño de Amazon, realizó en diciembre su duodécimo vuelo de prueba y Virgin Galactic, de Richard Branson, fundador de la aerolínea Virgin Atlantic, tiene más de 600 reservas realizadas, entre ellos, el actor Leonardo DiCaprio y el cantante Justin Bieber. Las tres empresas ofrecen paquetes de viajes espaciales donde el cliente ha de tener una buena forma física, se realizan con cohetes y alcanzan 100 kilómetros de altura. Todos duran entre 10 y 20 minutos.

Sin embargo, la empresa española Zero 2 Infinity asegura que pretende ofrecer una experiencia más modesta. El vuelo no saldrá de la atmósfera y se realizaría en un globo espacial, no en una nave como en las otras compañías. Los pasajeros viajarían en una cabina presurizada, propulsada por un globo que funciona con gas helio. La ventaja es que no genera huella de carbono.

La sensación del turista es la misma que ir en un avión, no es necesario un entrenamiento exhaustivo y la duración del viaje es más prolongada. “La experiencia dura dos horas y media de subida y una hora y media de bajada. No es nada brusco y por eso es un turismo para todo el mundo”, explica Kemel Kharbachi, fundador de Agora Next Tourism Tech Innovation Hub, una aceleradora de proyectos tecnológicos relacionados con el turismo inteligente. “Aunque el aterrizaje está muy medido por los técnicos, el globo se puede desviar unos 30 o 50 kilómetros del punto de despegue, pero estamos totalmente preparados para interceptarlo a su llegada a la tierra”, añade Kharbachi.

Mirar las curvas

En esta expedición se alcanzarían los 36 kilómetros de altura. “Se ve la curvatura de la tierra azul fundida con el negro del espacio” afirma Kharbachi. No es necesario preparación ni trajes de astronauta. El viajero solo ha de llevar un mono como el de cualquier piloto de carreras. De momento, en el viaje no habría catering ni aseos, pero Kharbachi planea aumentar el confort en futuros viajes. La tecnología necesaria para este tipo de expediciones la ha desarrollado José Mariano López-Urdiales, ingeniero aeroespacial Cum Laude por Massachusetts Institute of Technology, el conocido MIT, del que salen proyectos revolucionarios cada año y director de Zero 2 Infinity.

Dos tripulantes acompañarían a cuatro turistas espaciales en cada expedición y unos 40 técnicos la controlarán desde tierra.

Aunque el vuelo es de cuatro horas, la experiencia completa dura dos días. Cuando los turistas lleguen al aeropuerto de destino, la compañía los trasladará a la base en helicóptero. Una vez allí, les espera un entrenamiento con instructores especializados. “Es una experiencia inmersiva para que vean lo que se van a encontrar durante el vuelo, pero este viaje lo puede hacer todo el mundo”, dice Kharbachi. Además, a la base cada viajero puede ir acompañado de su familia (hasta cuatro acompañantes), que dispondrán de habitación con todo tipo de amenities y presenciarán el entrenamiento del pasajero. En esas instalaciones hay más compañías que desarrollan soluciones tecnológicas donde los acompañantes pueden disfrutar la experiencia.

El primer vuelo en globo espacial

Si todo se desarrolla según lo previsto, el primer viaje en un globo espacial lo realizará la montañera profesional Raha Moharrak, la primera mujer saudita en alcanzar la cima del Everest. La expedición partirá de Neom, la denominada ciudad del futuro localizada en Arabia Saudí. El nombre viene de la palabra griega neos, que significa “nuevo”, y la árabe mustaqbal, “futuro”). Esta ciudad futurista abarcará 26.000 kilómetros cuando se construya totalmente (previsto para 2030) y pretende ser un punto de referencia de empresas tecnológicas con bajas emisiones.

El total del viaje costaría 125.000 euros, un precio sustancialmente más bajo si lo comparamos con sus competidores que cobran, como mínimo 220.000 euros. “Los turistas de 2021 han de tener un alto poder económico, pero conforme vaya evolucionando la tecnología y el proyecto queremos que este tipo de viajes sean un paquete como los ‘todo incluido’ al caribe en 5 o 10 años”, dice Kharbachi. De momento solo se puede reservar desde la plataforma interna de la empresa, pero pronto se podrá hacer en agencias de viajes especializadas en turismo de aventura.









Información vía: El País

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