Exige Unión de Padres de Familia regreso a clases presenciales

La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) intensificará su exigencia al gobierno para dejar de aplazar el regreso de los alumnos a las clases presenciales, sobre todo en niños de primera infancia, argumentando que con los más pequeños las clases en línea no están funcionando.

Hay cientos de escuelas que han pedido a la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) interceder por ellas, para solicitar al gobierno, que permita ir a los niños de manera presencial a clases, aunque sea a los más pequeños; en un modelo híbrido, algunos días en línea y otros en su salón de clases y en grupos reducidos de cinco o diez personas.

“Esto es porque el modelo a distancia no está funcionando con los niños de tres, cuatro, cinco y seis años, pero la respuesta del gobierno que hemos recibido hasta hoy es que no, pero seguimos insistiendo”, aseguró a
Excélsior, Leonardo García, presidente de la UNPF.

Hasta ahora, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha mencionado que debido a que los casos han disminuido en algunos estados, como en Chiapas y Campeche, podría darse el regreso a los salones, siendo la fecha tentativa el lunes 5 de octubre.

“Es probable que en esos estados se pase a semáforo verde en 15 días y sería entonces cuando por estado se podrían iniciar clases presenciales”, dijo Esteban Moctezuma, secretario de la SEP, el pasado 22 de septiembre.

Leonardo García opinó que una vez que algunos estados regresen a las clases presenciales, otras entidades también comenzarán a presionar para volver a las aulas.

“Nosotros vamos a intensificar nuestra exigencia al gobierno federal para que ya no aplace más el tiempo del regreso a clases, que los alumnos y maestros vuelvan con todas las medidas sanitarias y con todos los cuidados, como grupos reducidos y con cubrebocas”, comentó el presidente de la UNPF.

Entre los principales argumentos que expuso la UNPF para solicitar al gobierno el regreso a las clases presenciales es que los niños tengan otra vez la oportunidad de convivencia con sus pares, diálogo, socialización y trabajo en equipo.

“Los niños son a quienes más les está afectando estar encerrados en casa”, afirmó Leonardo García.

Mientras que Beatriz Eugenia Concha García, sicóloga infantil y consultora de primera infancia para América Latina en diversos organismos internacionales, se encuentra realizando una investigación sobre cómo los niños de primera infancia han respondido al confinamiento, luego de que muchos padres solicitaron su ayuda al detectar en sus hijos comportamientos repetitivos y/o de autolesión.

Del 100% de la población que está analizando actualmente, encontró que 45% de los niños participantes, presentaban comportamientos repetitivos, que no se encontraban antes del confinamiento, debido al covid-19.

“¿Qué tipo de comportamientos encontré?” Según la profesional los comportamientos repetitivos manifiestos por las familias en sus hijos son principalmente meterse los dedos a la boca, comerse las uñas, meterse los dedos a la nariz, comer moco, tocar y rozar sus partes íntimas, producirse lesiones en la piel posterior a una picadura por rascarse insistentemente, así como también introducirse constantemente en juegos de video o tecnología por lo que les permite evadir la realidad y no hacerse cargo de sus emociones.

“Lo que quiere decir que dichas conductas pueden ser comprendidas como la manera en que los niños están organizando o desorganizado su siquis al buscar formas de exteriorizar sus diferentes emociones y darle lugar a toda su energía acumulada durante meses. Los niños, juegan, brincan, corren, saltan, gritan y de esta manera organizan su mundo interno, pero actualmente no lo pueden hacer libremente, entonces estas conductas repetitivas están siendo la manera como ellos dan cuenta de sus propias angustias o malestar frente a todo lo que están viviendo y se les debe prestar especial atención, pues gritan lo que la mente calla”, explicó.

Marián Rojas Estapé, médico siquiatra del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, autora del libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas y madre de cuatro hijos menores de siete años, contó a Excélsior que aunque se siente optimista de que pronto llegue una vacuna y logremos irnos acercándonos a la vida que conocíamos antes de la pandemia, le preocupa que los niños que debieran estar conviviendo con sus amigos en la escuela o en el vecindario no lo estén haciendo, porque la pandemia se los prohibió.

“Los niños no pueden vivir con esta sensación de alerta todo el rato, muchos tienen miedo de salir a la calle, porque saben y se les dijo desde un inicio del confinamiento, que ellos pueden ser los culpables de que sus abuelos mueran. Necesitan también, que esto no les enferme a ellos, hay que buscar el mejor equilibrio”, concluyó.

A la ansiedad, Marián la relaciona con el covid-19 y dijo que son muy parecidas, pues las dos provocan la falta de aire y dificultad para respirar.

Las únicas maneras probadas para descargar tensión, de acuerdo con la siquiatra española, son abrazar, reunirse con amigos, viajar y hacer ejercicio.

“El ser humano se siente bien, cuando se siente querido, se siente apoyado, abrazado. No podemos negar nuestra condición humana”, aseguró.

Así que Excélsior logró reunir a este grupo de expertos: sicólogos, siquiatras, pedagogos y maestros para brindar a los padres de familias algunas herramientas o consejos para lograr sortear de mejor manera este confinamiento y las clases en línea para los alumnos de primera infancia.

Darío, un alumno de 10 años, cuando escuchó que su mamá era entrevistada por Excélsior, sobre qué estaba siendo lo más complicado de las clases en línea para su hermanito de seis años, que acaba de ingresar a primero de primaria, tajante dijo: “Ya todos sabemos que es difícil, pero qué vamos a hacer”.

“Comencemos con que esta situación nos ayude a estar más tiempo de calidad con nuestros hijos pequeños, pues antes, muchas veces no lo hacíamos por el exceso de actividades en los colegios de nuestros hijos y en el trabajo de los padres”, comentó Marián Rojas Estapé.

La sicoanalista infantil y experta en primera infancia, Beatriz Eugenia Concha, recomendó que se le dé la posibilidad al niño de equivocarse en las clases en línea y en la vida y enseñarle a ver su error. “Descubramos el valor educativo que tiene el no saber para ellos y brindémosles la posibilidad de que construyan saber, a partir de sus propias ideas del mundo”.

Por su parte, Edgar Osuna, doctorante en Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Coahuila y directivo de una institución Montessori, sugirió a los padres que dejen de enfocarse en los temas intelectuales ahora que los niños están tomando las clases en línea y no en el bienestar emocional o en las habilidades que puedan desarrollar inmersos en esta nueva realidad.

“Concentremos nuestro esfuerzo en ir atrayendo y desarrollando la atención de los más pequeños y no en el número de materias o en los contenidos académicos que se supone debieran tener. Creo que como padres debemos dejar de ser tan exigentes”, dijo Osuna.

También, celebró el apoyo y el esfuerzo que la mayoría están haciendo con los menores de primera infancia, al acompañarlos durante las horas de clase.

“El acompañamiento de los padres es fundamental para que los colegios podamos seguir dando clases virtuales a los menores de siete años. Lo único que sí me gustaría comentar es que deben tener presente que se trata solamente de acompañamiento y de asistencia digital para sus hijos, no de su intervención, pues muchos terminan contestando en clases por sus hijos”, comentó Edgar Osuna.

Y asimismo lo dijo Beatriz Eugenia Concha, no son necesarios los padres “Pepito grito” en clase con los niños, les genera mayor angustia y frustración a estos, por lo que se deja ver cómo que la respuesta de los niños nunca es suficiente a la vista de los padres y los padres dejan ver la propia inseguridad que tienen frente a todo el proceso, pues son ellos los que se sienten evaluados por las respuestas que brindan sus hijos y los perjudicados realmente son los niños pues se quedaron sin voz en su propio año escolar.

Es fundamental mantener la atención, presencia y evitar la anulación de los niños.

En el jardín de niños Colegio Educativo Tao, ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero, por ejemplo, la directora Viridiana Magaña, redujo las horas de clases a tres y con descansos de diez minutos cada una, para ir desarrollando la atención de los niños y evitar que fuera cansado para ellos.

También se aseguró que los grupos fueran reducidos y que las caritas de todos los niños aparecieran en la pantalla de la computadora mientras estuvieran en clases, para que las misses pudieran mantener contacto visual con cada uno de ellos y poder escucharlos para evitar anular a alguno, como sucede cuando hay un gran número de participantes.

Y miss Jessica Gómez, cada mañana, antes de iniciar sus clases, pide a los alumnos que se levanten de sus asientos. Se recomienda que tengan su propia mesa de trabajo a su tamaño, ubicado en un espacio organizado con todo el material necesario para sus clases y que el niño no tenga que estarse parando a traer su material lugar y que sea el indicado para la altura de cada alumno.

Una vez de pie, miss Jessi saca sus pompones para bailar la coreografía que creó con la canción “Del cocodrilo Dante”, para que al moverse se activen los niños y les mejore el ánimo. Esa dinámica se repite entre cada hora y hora y cada vez que se nota que los niños están aburridos o cansados.

CASOS DE ÉXITO

Fernando Lizardi, pedagogo de la Universidad Panamericana y director de un colegio en Querétaro, sugirió voltear a ver casos de éxito en el regreso a clases, como en Dinamarca, primer país en Europa que inició las clases presenciales con 30 horas a la semana. Lo hizo desde el 15 abril y los primeros fueron los alumnos del jardín de niños y de primaria.

Las autoridades reagruparon en microunidades de hasta diez alumnos y con un solo docente a cargo para poder mantener la sana distancia e identificar si existe algún contagio.

“A este modelo que se le llama ‘aulas burbuja’ o ‘burbuja danesa’, se pensó sobre todo para el preescolar, para los más chiquitos, porque ahí es donde todo el mundo se está encontrando el reto más gordo. En este nivel educativo se está concentrando la mayor deserción escolar, hasta de un 50%, y las herramientas digitales son insuficientes para lograr captar su atención y para ayudarlos a desarrollar las habilidades sociales, que a esa edad requieren”, concluyó Fernando Lizardi en entrevista.








Información vía: Excelsior

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