El exvicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney falleció a los 84 años debido a complicaciones derivadas de una neumonía y problemas cardíacos y vasculares, según confirmó su familia en un comunicado. El influyente político republicano fue una de las figuras más poderosas y controvertidas de la política estadounidense, recordado por su papel central en la guerra de Irak y su influencia durante el gobierno de George W. Bush.
La familia Cheney destacó su larga trayectoria pública y su legado personal. “Durante décadas, Dick Cheney sirvió a nuestra nación, desempeñando cargos como Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Congresista por Wyoming, Secretario de Defensa y Vicepresidente de los Estados Unidos”, señaló el comunicado, en el que también se le recordó como un hombre de familia y amante de la pesca con mosca.
Cheney sirvió tanto al presidente George H. W. Bush, como secretario de Defensa durante la Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991), como a su hijo, George W. Bush, de quien fue vicepresidente entre 2001 y 2009. Durante este último mandato, se convirtió en una figura determinante en la toma de decisiones sobre seguridad nacional tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y en el diseño de la invasión a Irak en 2003.
Su vicepresidencia redefinió el papel del cargo, tradicionalmente ceremonial, al consolidar una red de poder e influencia sin precedentes dentro del gobierno. Fue uno de los principales impulsores de las políticas de vigilancia, detención e interrogatorios extremos que marcaron la llamada “guerra contra el terrorismo”.
Pese a su papel decisivo, Cheney enfrentó fuertes críticas por su defensa de la guerra de Irak y las justificaciones que presentó para la invasión, entre ellas los presuntos vínculos entre el régimen de Saddam Hussein y los ataques del 11-S, que nunca fueron comprobados. Con el paso del tiempo, su influencia disminuyó y sus posturas fueron rebatidas por tribunales y por la opinión pública.
Años después de dejar el cargo, Cheney volvió al centro del debate político al criticar duramente al expresidente Donald Trump, a quien consideró “la mayor amenaza para la república en la historia de Estados Unidos”. Su hija, Liz Cheney, también se convirtió en una de las voces republicanas más críticas de Trump, lo que llevó a la familia a distanciarse del sector más radical del partido.
En sus últimos años, Cheney apoyó incluso a Kamala Harris frente a Trump en una hipotética contienda presidencial, un gesto impensable en otros tiempos. Pese a haber sufrido cinco infartos y haberse sometido a un trasplante de corazón, mantuvo una vida activa y aseguraba despertar cada mañana “agradecido por el regalo de un día más”.
Su carrera política comenzó en la década de 1960 como asistente en el Congreso y protegido de Donald Rumsfeld, con quien trabajó en la Casa Blanca durante el gobierno de Gerald Ford, convirtiéndose en el jefe de gabinete más joven de la historia. Posteriormente fue congresista por Wyoming durante seis periodos y encabezó la empresa Halliburton, vinculada a la industria petrolera.
Nacido en Lincoln, Nebraska, Cheney creció en Casper, Wyoming, donde fue un estudiante destacado y deportista. Se casó con Lynne Vincent en 1964 y tuvo dos hijas, Liz y Mary, quienes le sobreviven junto a su esposa.









