Líbano.- La retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano no está contemplada dentro del acuerdo de alto al fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a meses de conflicto en la región, confirmó este lunes un alto funcionario de la administración del presidente Donald Trump.
De acuerdo con el representante estadounidense, quien habló bajo condición de anonimato, el pacto establece únicamente el cese de las hostilidades y no obliga a Israel a abandonar las posiciones militares que actualmente mantiene en territorio libanés.
“El acuerdo es un alto al fuego, no una retirada. Si Hezbolá realiza nuevos ataques y el gobierno iraní no puede controlarlo, Israel conservará el derecho de responder y defenderse”, señaló el funcionario.
El acuerdo, anunciado el domingo con la mediación de Pakistán, busca poner fin a la guerra iniciada en febrero y contempla además la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo.
Aunque el pacto establece el cese de las acciones militares en distintos frentes, incluido el Líbano, el gobierno israelí dejó claro que mantendrá su presencia en la zona fronteriza. El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que el Ejército no tiene previsto retirarse de sus posiciones en el sur libanés pese a la entrada en vigor del acuerdo.
La postura de Israel surge luego de semanas de tensión diplomática entre Washington y Tel Aviv. Durante las negociaciones, el presidente Donald Trump acusó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de poner en riesgo los esfuerzos para alcanzar una solución negociada con Irán.
El acuerdo también provocó fuertes reacciones dentro de la política israelí. Líderes de oposición de distintas corrientes ideológicas criticaron el resultado de las negociaciones y acusaron al gobierno de Netanyahu de no defender adecuadamente los intereses estratégicos del país.
Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y líder del partido centrista Yashar!, aseguró que Israel quedó al margen de una decisión que impacta directamente su seguridad nacional. Según afirmó, se perdió una oportunidad para consolidar ventajas militares y fortalecer la posición regional del país.
Por su parte, el dirigente opositor Yair Lapid calificó el resultado como un fracaso político para Netanyahu y sostuvo que el primer ministro perdió influencia en el momento más importante de las negociaciones.
Desde la izquierda israelí, Yair Golán, líder del partido Demócratas, también cuestionó el acuerdo al considerar que beneficia económicamente a Irán, mantiene intactas capacidades estratégicas de Teherán y debilita los logros obtenidos por Israel durante el conflicto.
Mientras tanto, el gobierno de Netanyahu no ha anunciado cambios en su estrategia militar y mantiene operaciones de vigilancia y defensa en la frontera con Líbano, en medio de un escenario que continúa siendo observado con atención por la comunidad internacional.









