El cantante Kalimba habló abiertamente sobre los retos que enfrenta al vivir con epilepsia del lóbulo frontal izquierdo y bipolaridad en segundo grado, condiciones que lo obligan a mantener un tratamiento médico y psicológico constante. Además, expresó la presión emocional de no poder desconectarse de su personaje público, incluso durante sus momentos de descanso.
En entrevista con el periodista Heriberto Murrieta para el programa M/Aquí, el exintegrante de OV7 explicó que sus padecimientos no son consecuencia del estrés o el entorno, sino de una base neurológica: “Tengo epilepsia en el lóbulo frontal izquierdo y bipolaridad en segundo grado, en mi caso es una cuestión neuronal para la cual estoy medicado”.
Kalimba indicó que sigue una terapia integral que incluye medicación y atención psicológica, lo que le permite manejar sus síntomas y mantener la estabilidad emocional. Sin embargo, aseguró que la fama dificulta su salud mental, ya que constantemente se espera que mantenga su rol de figura pública.
“No puedo quitarme el uniforme: el uniforme soy yo… y si les digo que no, me dicen ‘flojito’, ‘payaso’… pero todos necesitamos tiempo para nosotros”, declaró. En este sentido, compartió que la expectativa de estar disponible en todo momento para sus fans es una carga que le impide descansar emocionalmente, incluso durante vacaciones.
El cantante señaló que, a diferencia de otras profesiones, en las que una persona puede desconectarse al final del día, él sigue siendo Kalimba 24/7, lo que dificulta su bienestar. “Lo que más estaba detonando… era no apagar el personaje”, admitió.
Kalimba recordó situaciones en las que, durante viajes o vacaciones, ha intentado poner límites y ha sido juzgado por no tomarse fotos o dar autógrafos. “Me voy una semana a la playa, a Acapulco, y cuando se acerca la gente por fotos, les digo que estoy de vacaciones. Es que yo no me puedo quitar el uniforme, el uniforme soy yo”, explicó.
La terapia psicológica, dijo, lo ha ayudado a entender que su responsabilidad como artista es dar lo mejor de sí en los eventos programados, no fuera de ellos. “Mi obligación no es firmar autógrafos en cualquier momento, pero si me niego me tachan de arrogante”, afirmó.
Añadió que su trabajo consiste en cumplir con profesionalismo en los conciertos y encuentros oficiales, como los Meet and Greet, pero fuera de ese contexto tiene derecho a preservar su espacio personal. “Mi obligación es en un Meet and Greet ser el artista que tú esperabas, pero en el segundo que yo salgo de ahí, tengo el derecho de quitarme el uniforme y decir ‘ahorita no’”, sentenció.
Kalimba concluyó haciendo un llamado a la empatía, al recordar que sus condiciones de salud mental y neurológica requieren comprensión, no juicios. Reconoció que seguir en la música implica un constante esfuerzo por equilibrar su identidad personal y su rol público, y que la terapia ha sido esencial para lograrlo.









