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Las 10 películas mas controvertidas en la historia del cine

‘Dogma’ (Kevin Smith, 1999)

El Bien y el Mal se enfrentan en una batalla épica que tiene lugar en Nueva Jersey.

La polémica: El director Kevin Smith firmó este desmadre en 1999, con dos ángeles que son expulsados del cielo y desterrados, hasta que pueden regresar manipulados por Azrael. Hasta el propio Kevin Smith y su colega Jason Mewes, como Jay y Bob el Silencioso, son profetas. De entre todas (y hubo muchas) las protestas de grupos católicos destacó el piquete que se montó en un cine cerca de la casa del director. El propio Kevin Smith se apuntó a la protesta, infiltrándose entre los manifestantes. Uno de los periodistas que grababa para las noticias le reconoció y le entrevistó. Algunos de los que estaban junto a él reconocieron que ‘Clerks’ (el debut de Smith, en 1994) les había gustado, pero que ‘Dogma’ era terriblemente mala.

‘Un perro andaluz’ (Luis Buñuel, 1929) 

Una pesadilla onírica imposible de resumir. Y eso que solo dura 16 minutos.

La polémica: Antes de que Buñuel montase revuelo con la sátira contra la iglesia en ‘La edad de oro’ (1930) o la anticatólica ‘Viridiana’ (1961), se confabuló con Dalí para parir en 1929 lo que llamaron un filme “antivanguardista”. Escribieron el guion para que no se pudiera explicar nada de forma racional. Surrealista, con Dalí disfrazado de cura, o esas sucesión de imágenes que parecen surgidas de una mente febril (los burros muertos sobre pianos). El inesperado corte del globo ocular ha pasado a la historia del cine porque la dupla, reveló, sólo pretendía contrariar al espectador. A ‘Un perro andaluz’ le llovieron las denuncias por obscena y cruel. En su estreno, si algo pretendían Buñuel y Dalí era ofender a los biempensantes. Contaron que llevaban los bolsillos de piedras por si tenían que defenderse y que se decepcionaron cuando no tuvieron que hacer uso de ellas porque la película había gustado a la mayoría del público asistente (a pesar de que se dijo que una mujer sufrió un aborto).

‘Funny Games’ (Michael Haneke, 1997)

Los miembros de una familia de vacaciones son secuestrados y torturados por dos jóvenes psicópatas.

La polémica: Si creíamos haberlo visto todo con ‘Henry: retrato de un asesino’ (1986), llegó Michael Haneke en 1997 con ‘Funny Games’ (de la que una década después haría un ‘remake’ con Naomi Watts, Tim Roth y Michael Pitt). Dos jóvenes con guantes de golf y aparente amabilidad invaden la casa de una pareja con una inofensiva, pero desde entonces inquietante, pregunta: “¿Me puedes prestar algunos huevos?”. Lo que sucede a partir de aquí es una concatenación de salvajes torturas de un sadismo inusual. El amargo ‘thriller’ inspiró denuncias al cineasta por ser muy violento. Haneke se defendió argumentando que su intención no era rodar una película de terror, sino un alegato sobre la violencia que se transmite en los medios. De hecho, escribió un ensayo acerca del tema llamado ‘Violencia + Medios’, que forma parte del libro ‘A Companion to Michael Haneke’.

‘The Interview’ (Evan Goldberg y Seth Rogen, 2014)

Un presentador y el productor de un programa de televisión consiguen entrevistar a Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte. La CIA les pide que lo asesinen, aunque la pareja no es la mejor candidata posible para hacerlo.

La polémica: Evan Goldberg y Seth Rogen dirigieron en 2014 una de las tantas polémicas comedias que ruedan, de nuevo, con amiguetes como James Franco. Lo que no se esperaban, ni ellos ni nadie, es que la potente productora Sony sufriera un ciberataque y numerosas amenazas ante su estreno, lo que obligó a la productora a cancelarlo. Fue tal la respuesta del público, que no entendía la bajada de pantalones, incluyendo el apoyo de famosos como Obama, que Sony la lanzó en vídeo. No sin antes, y por primera vez en 25 años por indicación del presidente de la compañía, rehacer la escena del asesinato para que no resultara demasiado sangrienta. Netflix la distribuyó en varios países, excepto en Japón por el miedo a represalias del país vecino. Donde sí está prohibida es en Corea del Norte.

‘Saw VI’ (Kevin Greutert, 2009) 

Sexta entrega de la saga de terror en la que sus protagonistas sufren el macabro juego de Jigsaw.

La polémica: No hubo medias tintas. Para unos es la mejor entrega de la franquicia, para otros, una secuela infumable. Pero en lo que todos se pusieron de acuerdo, además de por la intensa escena sangrienta del carrusel, fue en reprobar que en España, ‘Saw VI’ (2009), de Kevin Greutert, fuera clasificada X por su extrema violencia, lo que significaba que sólo se podía haber proyectado en cines porno. Así fue como el estreno de ‘Saw VI’ se pospuso hasta un año después, en 2010, cuando una nueva distribuidora pulió los planos más explícitos. En concreto, los de tres escenas; entre ellas, el de una mujer que se corta el brazo.

‘Nymphomaniac’ (Lars von Trier, 2013) 

Joe (Charlotte Gainsbourg) cuenta sus experiencias como adicta al sexo a un hombre que la encuentra malherida en la calle.

La polémica: El director danés Lars von Trier se ha metido en mil charcos. El último, en el pasado Cannes con ‘The house that Jack Built’, donde consiguió que un centenar de personas abandonaran la sala, al presentar a Matt Dillon como un asesino en serie que mata a mujeres y niños, afirmando que del machismo también tienen culpa las mujeres. En 2013 la polémica llegó con ‘Nymphonaniac’, estrenada en dos entregas y, por si fuera poco, en Navidad, con una ninfómana como protagonista. A pesar de que los productores editaron o eliminaron algunas de las escenas para evitar la censura (practicarse un aborto con una percha puede herir sensibilidades), el filme fue prohibido en Turquía, donde fue reprobado por ser considerado más una obra porno que artística. Charlotte Gainsbourg, además, reveló en una entrevista que pudo haber sido aún más explícita. La actriz se negó a masturbar a un actor porno y a compartir plano con este actor mientras se masturbaba.

‘El hombre del brazo de oro’ (Otto Preminger, 1955) 

Frankie (Frank Sinatra) sale de la cárcel y se desengancha de la heroína. Tendrá que buscarse la vida evitando su antigua vida de ‘crupier’ aunque no lo tendrá fácil.

La polémica: Para entender el impacto de este filme de Otto Preminger de 1955 hay que ponerse en situación. El cine había mostrado el uso de las drogas a principios del siglo XX solo en comedias. La marihuana llegó a ser demonizada en la década de los 30. ‘El hombre del brazo de oro’ es la primera película de Hollywood que habla directamente y sin rodeos de la adicción a la droga. Y a la más dura, la heroína. Basada en la novela de Nelson Algren, Preminger supo bordear la censura. Hay antros, casas de empeño, el club de ‘striptease’ donde Molly (Kim Novak) trabaja, un salón de billar… Preminger la estrenó antes de conseguir la aprobación de los censores porque creía que no atraía el consumo. Al contrario, presentaba la adicción de forma negativa. Gracias a este filme, la Asociación Cinematográfica de EE UU modificó su código para permitir que ciertas películas pudieran explorar temas hasta entonces controvertidos, como el abuso de las drogas, el aborto o la prostitución. Sinatra fue nominado al Oscar por pasar su particular ‘Trainspotting’.

‘Waterworld’ (Kevin Reynolds/Kevin Costner, 1995) 

El calentamiento global ha provocado que los océanos cubran la Tierra y los supervivientes vivan en casas flotantes, buscando agua potable. Cuando es descubierto, el protagonista (Kevin Costner), mitad humano mitad pez, es condenado a muerte.

La polémica: No solo fue controvertida porque era infumable (lo que dio pie a numerosas críticas negativas aprovechando el chascarrillo en los titulares: “hizo agua”, etc.), sino que el rodaje de la película más cara hasta la fecha (1995, hasta ‘Titanic’ en 1997) fue una pesadilla que arruinó al estudio y casi acaba con la carrera de Kevin Costner. Gastarse un dineral (175 millones de dólares) no garantiza el éxito y menos con una sucesión de inoportunas calamidades. El director, Kevin Reynolds, fue despedido por Costner, que ocupó su lugar. Joss Whedon, el creador de Buffy, que trabajó como guionista sin acreditar, reveló que se limitó a tomar notas de lo que le decía Costner y que las siete semanas que pasó allí fueron “un infierno”. Un huracán destruyó los ‘sets’, hubo dobles que casi se ahogan y hasta los propios actores sufrieron algún que otro percance. Todo porque Costner exigió que se rodara en alta mar y no en un tanque artificial, por no hablar del capricho que se permitió al retocar con efectos digitales su calvicie.

‘Kids’ (Larry Clark, 1995) 

La historia de dos adolescentes neoyorquinos en una orgia de sexo y drogas.

La polémica: Con guion de Harmony Korine (suya también es la rotunda ‘Ken Park’), el director Larry Clark rompió esquemas en 1995 con este explícito drama con estética documental (él pretendía que lo fuera) y reparto amateur (destacarían Chloë Sevigny y Rosario Dawson) sobre un día en la vida de un grupo de delincuentes juveniles, que roban y se drogan, ante la permisividad de la policía. Uno de ellos, Telly, se autodenomina “el cirujano virgen”, pues tiene por misión acostarse con vírgenes como Jennie (Sevigny), de 13 años, sin importarle las enfermedades de transmisión sexual ni el sida. Fue calificada para mayores de 17 años y para parte de la crítica en su estreno ‘Kids’ rozaba el porno con menores.

10 ‘La vida de Brian’ (Terry Jones, 1978) 

Divertidísima comedia del los Monty Phyton donde se parodia el origen del cristianismo. Todo empieza cuando Brian (Graham Chapman) es confundido con Jesucristo.

La polémica: Los cómicos ingleses parodian el cristianismo con escenas tan memorables como la del grupo de hombres crucificados cantando “Always look on the bright side of life”. Prohibida en Reino Unido y en algunos lugares de EE UU, se acusó a ‘La vida de Brian’ de blasfema por burlarse del sufrimiento del Mesías. Mientras unos la atacaban, otros aprovecharon la coyuntura para promocionarla, como hicieron en Suecia: “La película tan divertida que fue prohibida en Noruega”. Antes de su estreno, la productora, temiéndose el escándalo, decidió guarda la película y esperar. Fue el beatle George Harrison, fan del grupo cómico, el que pagó varios millones de libras para que el filme siguiera adelante.

 

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