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“Los santuarios de México”

Hace muchos años, cuando una persona solicitaba asilo en una iglesia podía vivir ahí durante años y nadie podía sacarlo. Hoy en día vivimos una situación que tiene ciertos matices de similitud.

En últimos días se observaron varios intentos de secuestro en distintas partes del país y comenzó una campaña “No estas sola”, en el cual distintos establecimientos ofrecían abrir sus puertas para las mujeres que se sintieran inseguras o en una situación de riesgo.

Restaurantes, escuelas, agencias automotrices, gimnasios, prácticamente todos los lugares imaginados son santuarios para las mujeres.

En otras áreas, jóvenes se colgaron carteles en las espaldas en los cuales reza “Si te sientes insegura dime, tengo como ayudarte”.

Estamos ante un punto crítico en violencia de género: 125 homicidios en lo que va del año en México. Somos el primer lugar. Y es un deshonroso puesto. Nuestras autoridades han fallado categóricamente en proteger a las mujeres de este país, pero sobre todo hemos fallado nosotros como sociedad.

Nos burlamos del tema y lo minimizamos. Peor aún, culpamos a las víctimas de estos atentados. Culpamos a las mujeres por “andar solas”, “traer ropa corta”, “por salir” pero no es que las mujeres se coloquen en situaciones de riesgo; igualmente puede ocurrir un homicidio, secuestro o violación a las 7 de la mañana, a las 3 de la tarde o a las 12 de la noche.

No es cuestión de horario o zonas, es cuestión de cultura. El pueblo mexicano debe devolver el valor a sus mujeres y enseñar no solo el respeto al género femenino, sino a todos los seres humanos por igual.

Dejemos de fomentar la violencia en los medios de comunicación y en las pláticas, la violencia escala rápido. Primero es reirte de una imagen, después agredir verbalmente a una persona, en un segundo eso puede cambiar a un golpe, a un empujón y después a un homicidio.

Dejemos de normalizar la violencia, no busquemos soluciones instantáneas, busquemos una nueva forma de vernos a todos en una misma línea; Hombre o mujer, joven o viejo, rico o pobre, blanco o moreno. Busquemos respeto y exijamos respeto, porque en el momento en el que otorgamos el grado de validez que todos merecemos no violentar sus derechos, comenzando con uno tan elemental como el derecho a la vida.

No abramos santuarios, fomentemos el respeto.









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