‘No volveré a Argentina’, el Papa quiere morir en Roma

El Papa Francisco dio a conocer en una entrevista que, aunque le teme a la muerte, espera que cuando esta llegue, se encuentre en sus funciones en la ciudad italiana.

El Papa Francisco ha señalado que imagina su muerte “como Papa, en funciones o emérito, y en Roma”. “No volveré a Argentina”, comentó el Pontífice.

Así lo manifestó el Papa en una entrevista realizada hace dos años por el periodista y médico Nelson Castro para un libro suyo sobre la salud de los Papas, publicada por el diario argentino La Nación.

Aunque Francisco reconoce que sí piensa en la muerte, ha asegurado que “en absoluto” le tiene miedo y al ser preguntado por cómo imagina su muerte ha respondido: “Como Papa, en funciones o emérito. Y en Roma. No volveré a Argentina”.

Francisco ha afirmado sentirse “bien y lleno de energía” y ha recordado el “momento difícil” en 1957, a los 21 años, cuando le extirparon el lóbulo superior del pulmón derecho a causa de tres quistes. “Cuando me recuperé de la anestesia, el dolor que sentía era muy intenso. No es que no estuviera preocupado, pero siempre tuve la convicción de que me recuperaría”, ha dicho.

En este punto, destacó que la recuperación fue completa y que nunca sintió “ninguna limitación” en sus actividades y que nunca ha tenido que “limitar o cancelar” ninguna de las actividades previstas, incluso en los distintos viajes internacionales. “Nunca he sentido fatiga ni falta de aire. Como me explicaron los médicos, el pulmón derecho se ha expandido y ha cubierto todo el hemitórax ipsilateral”, ha precisado.

El Papa explicó que “nunca” ha sido psicoanalizado pero que cuando fue provincial de los jesuitas, en los “días terribles” de la dictadura, tuvo que llevar a personas a la clandestinidad para sacarlas del país y “salvar sus vidas”. “Tuve que enfrentarme a situaciones que no sabía cómo afrontar. Fui a ver a una señora -una gran mujer- que me había ayudado a leer unos test psicológicos para novatos. Así que, durante seis meses, la consulté una vez a la semana”, ha dicho.

La psiquiatra, según subrayó Francisco, le ayudó durante esos seis meses a orientarse sobre “cómo afrontar los miedos de aquella época”. “Imagínense lo que fue transportar a una persona oculta en el coche -sólo por una manta- y pasar tres controles militares en la zona de Campo de Mayo. La tensión que me generaba era enorme”, ha recordado.

En la entrevista, Francisco habla de la ansiedad de querer hacerlo todo de inmediato, citando el proverbio atribuido a Napoleón Bonaparte: “Vísteme despacio, que tengo prisa”. En este contexto, hace referencia a la necesidad de “saber frenar” y explica que uno de sus métodos es escuchar a Bach: “Me calma y me ayuda a analizar mejor los problemas”.

Comparte esta noticia:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter