Tercer socavón en una semana alarma a vecinos en Gustavo A. Madero

Ya supera los 4 metros de diámetro y alcanza una profundidad de 8 metros

Un nuevo socavón de gran tamaño se formó en la unidad habitacional Villa Esmeralda, ubicada en la alcaldía Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México. Hasta el momento, no se reportan personas lesionadas, aunque persisten riesgos en la zona.

El hundimiento se localiza sobre avenida Gran Canal, casi esquina con la calle Ópalo, en la colonia Esmeralda. De acuerdo con los primeros reportes, el socavón ya supera los 4 metros de diámetro y alcanza una profundidad de 8 metros.

Este caso se suma a otros dos socavones reportados recientemente en las alcaldías Azcapotzalco e Iztapalapa, lo que genera creciente preocupación por las condiciones del subsuelo capitalino, especialmente durante la temporada de lluvias.

Vecinos señalaron que el hundimiento comenzó a observarse desde el pasado 20 de junio, cuando una habitante que paseaba a su mascota notó que el suelo cedía ligeramente en el área verde del conjunto.

Con las precipitaciones de los días recientes, la situación se agravó, provocando el colapso total de la superficie y la formación del socavón.

Lo que más inquieta a los residentes es que dentro del socavón se alcanza a ver una fuga de agua y lo que parece ser un ducto subterráneo, posiblemente de Petróleos Mexicanos (PEMEX), lo cual aumenta el riesgo de una fuga de combustible o un colapso estructural más severo.

En respuesta, personal de Protección Civil acudió al sitio para iniciar las primeras inspecciones. Sin embargo, los propios vecinos ya habían acordonado el área, incluyendo el jardín y los juegos infantiles, para evitar el paso de personas mientras se realizan los peritajes.

Habitantes de Villa Esmeralda han exigido a las autoridades una evaluación integral de la zona y la presencia de técnicos especializados de PEMEX y Protección Civil, pues temen que otras áreas cercanas, como los estacionamientos, también presenten riesgo.

Hasta ahora, no se ha confirmado oficialmente si el ducto pertenece a PEMEX, ni si hay daño directo a la infraestructura crítica, aunque se anticipa que las evaluaciones técnicas podrían extenderse varios días.

Este nuevo colapso subterráneo vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad del suelo capitalino, particularmente en zonas urbanas densamente pobladas, ante la combinación de lluvias, hundimientos y obras subterráneas mal gestionadas o no monitoreadas adecuadamente.

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