Por primera vez, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció como Patrimonio Mundial una ruta sagrada viva que representa el legado ancestral y la cultura en práctica del pueblo wixárika de México.
Se trata de la «Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados hasta Wirikuta (Tatehuarí Huajuyé)», un corredor biocultural de más de 500 kilómetros que atraviesa los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, Durango y San Luis Potosí. En este trayecto, los wixaritari realizan peregrinaciones rituales que expresan su cosmovisión, conocimientos tradicionales y vínculo con la naturaleza.
La inscripción oficial en la Lista del Patrimonio Mundial fue celebrada por el Gobierno de México el sábado, en un hecho calificado como histórico para las culturas originarias de América Latina. La Unesco incluyó la ruta en la categoría de Paisaje Cultural Asociativo, siendo esta la primera vez que México figura en dicha categoría.
El representante de la Unesco en México, Andrés Morales, subrayó que los bienes reconocidos como Patrimonio Mundial tienen un valor universal excepcional y deben protegerse para el conocimiento y disfrute de las generaciones futuras. “Son sitios únicos, irrepetibles, que requieren conservación especial”, afirmó en conferencia de prensa.
El proceso de inscripción, explicó, es llevado a cabo por un comité de 21 países que analizan y dictaminan las propuestas. En este caso, se trató de un trabajo que requirió varios años de documentación y consenso.
Por su parte, el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, señaló que este reconocimiento internacional contribuirá a proteger las condiciones territoriales, sociales e institucionales necesarias para que la ruta siga viva y activa.
“Ellos, con esta ruta, no solo se reproducen a sí mismos como pueblo, sino que también sirven a la humanidad para que esta no desaparezca”, sostuvo.
Desde la comunidad wixárika, Totupica Candelario Robles hizo un llamado a evitar actividades agroindustriales o mineras que amenacen los territorios sagrados. Mientras tanto, Diego de la Cruz, otro representante de la comunidad, destacó la importancia de respetar las peregrinaciones tradicionales y el uso del peyote, o jícuri, considerado una planta sagrada en su espiritualidad.
La cultura wixárika posee raíces milenarias, y su cosmovisión considera una conexión espiritual entre seres humanos, elementos naturales y deidades. Este vínculo se refleja en su arte característico, lleno de símbolos, colores y representaciones rituales.
Con esta inclusión, México reafirma su liderazgo en la región, al ser el país del continente americano con mayor número de bienes inscritos en la lista del Patrimonio Mundial y el séptimo a nivel global.









