Violencia sin edad: jóvenes asesinos en México

El ataque a Carlos Manzo fue cometido por Víctor Manuel Ubaldo Vidales, de 17 años, quien de acuerdo con su familia era adicto a la metanfetamina

En el último mes, México ha sido escenario de una serie de crímenes perpetrados por adolescentes, evidenciando una preocupante escalada de violencia juvenil. Desde el asesinato de un alcalde hasta homicidios en zonas urbanas, los casos muestran cómo el crimen organizado y las condiciones sociales han alcanzado a las nuevas generaciones.

El hecho más reciente ocurrió en Uruapan, Michoacán, donde el alcalde Carlos Manzo fue asesinado durante un evento público con motivo del Día de Muertos. El ataque fue cometido por Víctor Manuel Ubaldo Vidales, de 17 años, quien de acuerdo con su familia era adicto a la metanfetamina. El fiscal estatal Carlos Torres informó que el crimen está vinculado con la delincuencia organizada y que el joven actuó con al menos dos cómplices aún no identificados. Víctor fue abatido en el lugar del ataque, días después de haberse ausentado de su hogar.

Otro caso que conmocionó a la capital fue el asesinato del abogado David Cohen Sacal, ocurrido el 13 de octubre en la Ciudad Judicial, ubicada en la colonia Doctores. Los responsables, Héctor Hernández Escartín, de 18 años, y Donovan, de 20, llegaron al sitio en motocicleta para ejecutar el crimen. Héctor confesó haber recibido la promesa de 50 mil pesos a cambio del homicidio, aunque aseguró desconocer los motivos. Originario de Tepito, contaba con antecedentes por robo y narcomenudeo. Su cómplice fue detenido días después en Iztapalapa con drogas y un arma de fuego.

La violencia juvenil también alcanzó a una tienda departamental en la alcaldía Cuauhtémoc, donde un adolescente de 16 años asesinó a un guardia de seguridad tras ser sorprendido robando mercancía. El ataque ocurrió el 3 de noviembre en una sucursal de Bodega Aurrerá Express. Testigos relataron que el menor disparó en la nuca del vigilante antes de huir. Fue identificado gracias a las cámaras de seguridad.

En Tabasco, un menor apodado “El Niño Sicario”, de apenas 14 años, fue detenido el 12 de octubre junto con otro joven por elementos de la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica (FIRT). El adolescente portaba una subametralladora Uzi e intentó repeler su arresto. Al ser capturado, se le decomisó droga, cartulinas con amenazas y un teléfono con videos que evidencian secuestros y homicidios. Las autoridades lo vinculan a un grupo criminal dedicado al secuestro, asesinato y narcotráfico en la región de La Isla.

Estos casos reflejan una tendencia nacional en crecimiento. Datos obtenidos por EL UNIVERSAL vía transparencia muestran que las detenciones de adolescentes por delitos de narcomenudeo pasaron de 1,143 en 2022 a 2,310 en 2024, un incremento del 88%. En solo siete meses de 2025, ya suman 2,920 jóvenes detenidos. Los estados con mayores registros son San Luis Potosí, Chihuahua, Ciudad de México y Coahuila.

Además, entre 2019 y 2025, las fiscalías de Baja California, Chiapas, Guanajuato, Sonora y Yucatán reportan 224 menores investigados sin haber sido detenidos. Organizaciones como el Observatorio Nacional Ciudadano y la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) alertan que entre 145 mil y 250 mil niños y adolescentes están en riesgo de ser reclutados por grupos delictivos.

El doctor Felipe Gaytán Alcalá, especialista en sociología, señala tres causas principales detrás de este fenómeno: la vulnerabilidad económica, la exposición social de los jóvenes que logran obtener dinero fácil y la ventaja que el crimen organizado encuentra en el uso de menores, ya que estos enfrentan sanciones más leves y son fácilmente reemplazables.

La ola de violencia juvenil en México no solo refleja el avance del crimen organizado, sino también el abandono social de una generación que, entre la precariedad y las adicciones, encuentra en las armas una salida sin retorno.

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