Estados Unidos .- El presidente de China, Xi Jinping, regresó este miércoles a Washington para una visita de Estado que marca su primera estancia oficial en la capital estadounidense desde 2015 y que ocurre en un escenario muy diferente al de hace una década.
Xi fue recibido personalmente por el presidente Donald Trump en la Base Conjunta Andrews, un gesto diplomático poco habitual que dio inicio a una visita de tres días. La Casa Blanca confirmó que posteriormente habrá una ceremonia oficial de bienvenida y actividades de Estado.
La visita representa un nuevo capítulo en una relación que durante los últimos años ha estado marcada por disputas comerciales, restricciones tecnológicas, diferencias sobre Taiwán y una creciente competencia por influencia internacional.
Cuando Xi visitó Washington en 2015, durante la administración de Barack Obama, China era presentada todavía como una potencia en ascenso. En aquella ocasión, ambos gobiernos buscaban ampliar la cooperación económica y mantener abiertos los canales de diálogo.
Una década después, el escenario es distinto. China ha incrementado su peso económico, tecnológico, industrial y militar, mientras Estados Unidos intenta mantener su posición en sectores estratégicos y reducir determinadas dependencias de la economía china.
Una relación que cambió en una década
Desde aquella visita de 2015, los dos países han atravesado una guerra comercial, nuevas restricciones a las exportaciones de tecnología y mayores diferencias en torno a la seguridad regional.
El comercio y la tecnología volverán a estar entre los principales asuntos de la agenda. También se espera que los mandatarios aborden la situación de Taiwán, el desarrollo de la inteligencia artificial y el suministro de minerales considerados estratégicos para distintas industrias.
China, por su parte, ha buscado ampliar sus relaciones comerciales con otros mercados y fortalecer su producción nacional en sectores considerados estratégicos.
El crecimiento de industrias como los vehículos eléctricos, las energías limpias, la construcción naval y otras tecnologías ha contribuido a que las empresas chinas tengan una presencia cada vez mayor en los mercados internacionales.
Competencia tecnológica y militar
La rivalidad entre Washington y Beijing también se ha trasladado al ámbito tecnológico y espacial.
Estados Unidos y China compiten por el desarrollo de inteligencia artificial, semiconductores y otras tecnologías consideradas fundamentales para la economía y la seguridad nacional.
En el terreno militar, China ha ampliado considerablemente sus capacidades navales, aéreas, espaciales y de misiles durante la última década. Al mismo tiempo, Estados Unidos conserva importantes capacidades militares y tecnológicas.
Este escenario ha convertido la relación entre ambas potencias en uno de los principales factores de la política internacional.
Trump y Xi buscan mantener el diálogo
Aunque persisten numerosas diferencias, ambos gobiernos han señalado la importancia de mantener comunicación directa para evitar una escalada.
China informó que Xi permanecerá en Estados Unidos del 23 al 25 de septiembre, por invitación de Trump, y que durante la visita ambos dirigentes intercambiarán puntos de vista sobre asuntos relacionados con las relaciones bilaterales y temas internacionales.
El encuentro llega apenas unos meses después de la visita de Trump a China, por lo que representa un nuevo intento de mantener abiertos los canales de negociación entre las dos mayores economías del mundo.
Más que una relación de cooperación como la que se buscaba proyectar en 2015, la reunión de este año refleja una etapa caracterizada por competencia, interdependencia económica y la necesidad de administrar diferencias entre Washington y Beijing.









