Billy Collins, el boxeador que fue desfigurado por las trampas de su adversario

Víctima de un vendaje de yeso por parte de Luis Resto, en la llamada “pelea más sucia de la historia”

El estadounidense Billy Collins, como todos los peleadores que brincan al ring, soñaba con convertirse en campeón mundial, pero su historia se truncó de manera abrupta, pues no solo falleció a los 23 años, también perdió la vista producto de la pelea catalogada como la “más sucia de la historia”.

Collins nació en Tennessee y fue entrenado por su padre desde que era un pequeño de 3 años, sin embargo, en su camino se encontró con el peleador puertorriqueño Luis Resto, el otro protagonista de la historia.

Collins y Resto pactaron una pelea a 10 rounds en 1983 – dentro del cartel que encabezó el duelo entre Roberto Manos de Piedra Durán ante el neoyorkino Davey Moore por el título de la Asociación Mundial de Boxeo en peso superwelter – Billy llegó con 22 años y un récord invicto de 14-0 con 11 nocauts.

De inmediato la pegada de Resto fue un factor que hizo retroceder a Collins pero aun así se mantuvo en pie hasta completar los 10 rounds. El daño de la contienda lo reflejaba el rostro del estadounidense, pero sobre todo sus hinchados ojos.

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