La misión conjunta de Europa y Japón está a punto de entrar en una de las etapas más críticas de su recorrido hacia el planeta más cercano al Sol.
Después de casi ocho años de viaje y más de 10 mil millones de kilómetros recorridos, la misión espacial BepiColombo se encuentra a las puertas de Mercurio, uno de los mundos menos explorados del sistema solar interior.
El proyecto, desarrollado de manera conjunta por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), busca estudiar a detalle el pequeño y extremo planeta para comprender cómo se formó y evolucionó bajo las intensas condiciones provocadas por su cercanía con el Sol.
BepiColombo despegó en octubre de 2018 desde el Puerto Espacial Europeo, en Kourou, Guayana Francesa, a bordo de un cohete Ariane 5. Desde entonces, la nave ha seguido una compleja trayectoria que combina propulsión eléctrica y asistencias gravitacionales mediante nueve sobrevuelos de la Tierra, Venus y Mercurio.
Aunque Mercurio está mucho más cerca de la Tierra que Júpiter, alcanzar su órbita representa un desafío considerable. El objetivo no consiste simplemente en llegar al planeta, sino en reducir la velocidad de la nave hasta igualar la de Mercurio y permitir que pueda permanecer en órbita.
“Se puede llegar a Mercurio más rápido si se toma una ruta directa”, explicó Frank Budnik, responsable de dinámica de vuelo de BepiColombo en la ESA. Sin embargo, hacerlo requeriría una cantidad mucho mayor de energía para lograr la inserción orbital.
Una etapa decisiva
Ahora, la misión enfrenta uno de sus momentos más delicados. El Módulo de Transferencia de Mercurio, encargado de impulsar la nave durante su prolongado recorrido, se separará del conjunto que transporta los dos orbitadores científicos.
La maniobra marcará el inicio de una nueva fase en la misión, en la que los orbitadores deberán operar de manera independiente alrededor de Mercurio y comenzar los preparativos para sus investigaciones científicas.
La ESA ha advertido que la separación implica riesgos importantes debido a las condiciones extremas en las que se realizará. Ignacio Tanco, jefe de Operaciones de la Misión al Sistema Solar Interior de la agencia, señaló que será prácticamente como poner en funcionamiento una nueva nave espacial en un entorno completamente distinto.
Y el desafío no terminará con la separación. La llegada a Mercurio dará paso a aproximadamente seis meses de operaciones intensivas, durante los cuales los equipos científicos y de control deberán completar una serie de maniobras para preparar los orbitadores.
La misión BepiColombo, bautizada en honor al matemático e ingeniero italiano Giuseppe “Bepi” Colombo, podría proporcionar información clave sobre la composición, estructura y evolución de Mercurio, ayudando a los científicos a comprender mejor cómo se comportan los planetas rocosos en las regiones más cercanas a una estrella.
Tras años de planificación, miles de millones de kilómetros y una de las rutas interplanetarias más complejas jamás emprendidas, BepiColombo está finalmente a punto de comenzar la etapa para la que fue diseñada: explorar Mercurio desde su órbita y descubrir qué secretos esconde el planeta más cercano al Sol.









