El tratamiento contra el melanoma entra en una nueva etapa con una terapia diseñada para cada paciente

Un tratamiento experimental que combina inmunoterapia con una terapia personalizada de ARN mensajero consiguió resultados positivos en un ensayo clínico avanzado contra el melanoma

Estados Unidos .- La lucha contra el melanoma podría sumar en el futuro una herramienta basada en las características particulares de cada tumor. Un tratamiento desarrollado por Moderna y Merck obtuvo resultados favorables en un estudio clínico de fase 3, uno de los pasos más importantes antes de que una nueva terapia pueda solicitar autorización sanitaria.

El tratamiento, denominado intismeran autogene, fue evaluado en más de mil pacientes con melanoma de alto riesgo que previamente habían sido sometidos a una cirugía para retirar el tumor.

La propuesta parte de una idea diferente a la de los tratamientos convencionales. En lugar de administrar exactamente la misma terapia a todos los pacientes, se estudia primero el tumor de cada persona para identificar determinadas alteraciones presentes en sus células cancerosas.

A partir de ese análisis se desarrolla una terapia individualizada basada en ARN mensajero. El propósito es que el sistema inmunitario reciba información que le permita reconocer señales específicas relacionadas con el tumor.

La terapia se estudió en combinación con pembrolizumab, un medicamento que ayuda al sistema inmunitario a combatir las células cancerosas. De acuerdo con los resultados anunciados por las compañías, los pacientes que recibieron ambas terapias tuvieron mejores resultados en cuanto al tiempo transcurrido sin que el melanoma regresara y sin que aparecieran metástasis a distancia.

El concepto es especialmente relevante porque el melanoma puede reaparecer incluso después de que un tumor haya sido retirado mediante cirugía. La estrategia busca precisamente reducir ese riesgo al estimular una respuesta inmunitaria dirigida contra las características del cáncer de cada paciente.

Aunque la tecnología utilizada puede recordar a las vacunas de ARN mensajero contra el COVID-19, el objetivo es distinto. En las vacunas contra una infección, el ARN proporciona instrucciones relacionadas con un agente infeccioso; en este tratamiento, la información está relacionada con determinadas características del tumor.

El resultado del ensayo representa un avance para el desarrollo de tratamientos personalizados contra el cáncer, pero todavía no significa que los pacientes puedan acudir a un hospital y recibir esta terapia.

El medicamento continúa en proceso de investigación y las compañías tendrán que presentar los resultados completos ante especialistas y organismos reguladores. Será necesario analizar con mayor detalle tanto los beneficios como la seguridad y la duración de los efectos observados.

Otro punto que deberá seguirse durante los próximos años es si la reducción en las recaídas se mantiene durante periodos más prolongados. El seguimiento de los pacientes permitirá conocer mejor cuánto tiempo puede durar el beneficio y cuál podría ser su impacto a largo plazo.

La investigación también forma parte de una tendencia creciente en oncología: utilizar información genética de los tumores para diseñar tratamientos cada vez más específicos.

Por ahora, el avance representa una señal positiva para la investigación del melanoma, pero no debe confundirse con una vacuna contra el cáncer ya disponible ni con una cura definitiva.

El siguiente paso será conocer los datos completos del estudio y esperar la evaluación de las autoridades sanitarias. De confirmarse los resultados, esta tecnología podría convertirse en uno de los ejemplos más importantes del uso de terapias personalizadas para combatir el cáncer.

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