La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) pidió al gobierno federal y a las autoridades estatales enfrentar con determinación las causas estructurales de la violencia que afecta al país, luego del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido recientemente en Michoacán. El organismo eclesiástico advirtió sobre el grave deterioro institucional y la falta de garantías de seguridad para funcionarios y ciudadanos.
En un comunicado firmado por los obispos Ramón Castro Castro, Héctor M. Pérez Villarreal y Javier Navarro Rodríguez, la CEM señaló que la presencia de grupos armados que controlan la vida pública en distintas regiones es el verdadero crimen que debe combatirse. “Los retenes en carreteras, el despojo de tierras y las amenazas constantes a productores, comerciantes y gobernantes reflejan un grave debilitamiento del orden constitucional que los gobiernos están obligados a garantizar”, puntualizó el Episcopado.
Los líderes religiosos recordaron que hechos como los asesinatos de Carlos Manzo y del comerciante Bernardo Bravo muestran una crisis de legitimidad institucional, donde la impunidad y la falta de acción estatal permiten que el crimen organizado avance. “Ya no basta con aprehender al asesino: hay que combatir con determinación la causa de todos estos asesinatos”, advirtió la CEM.
El organismo llamó a las autoridades de todos los niveles a adoptar posturas firmes e inteligentes frente a la expansión de la violencia, y exhortó a la sociedad mexicana a involucrarse activamente en la construcción de la paz. “Todos los mexicanos somos responsables: familias, maestros, comerciantes, empresarios y ciudadanos, junto con los tres órdenes de gobierno, debemos defender los valores de nuestra patria”, se lee en el documento.
Asimismo, el Episcopado insistió en la necesidad de recuperar el orden constitucional y establecer espacios de diálogo y coordinación nacional que permitan restablecer la paz y la libertad. También reconoció el trabajo de miembros de la Iglesia que permanecen en comunidades afectadas por la violencia, brindando acompañamiento y esperanza pese a las amenazas.
“La entrega silenciosa y valiente de estas personas es un signo vivo de la presencia de Cristo en medio de su pueblo, recordándonos que la luz nunca se extingue frente a la oscuridad”, concluyó la CEM.
Estos pronunciamientos surgen tras una serie de homicidios que, según reportes periodísticos, evidencian la ausencia de respuestas contundentes del actual gobierno y la debilidad institucional frente a la criminalidad organizada.









