Estados Unidos .- Donald Trump volvió a elevar la tensión con Canadá al oficializar una de sus más recientes propuestas: el cambio de nombre del lago Ontario, que ahora pretende identificar como “lago de América”.
El presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva para concretar la modificación y aseguró que se trata de una idea que había considerado desde hace tiempo, después de haber anticipado públicamente su intención en días recientes.
La decisión llega en un momento de fuertes diferencias entre Washington y Ottawa, particularmente por la disputa comercial entre ambos países y los constantes cruces de declaraciones entre Trump y autoridades canadienses.
Durante su intervención, el mandatario recordó que anteriormente impulsó el cambio de denominación del Golfo de México por “Golfo de América”, y planteó incluso la posibilidad de continuar con modificaciones similares en otras zonas geográficas.
“Si lo piensa, tenemos un golfo y tenemos un lago. Ahora solo nos falta un océano”, comentó Trump, al sugerir que en el futuro podrían analizarse cambios en los nombres del Atlántico o el Pacífico.
Trump vuelve a amenazar con aranceles a Canadá
Más allá de la disputa por las denominaciones geográficas, Trump aprovechó el anuncio para reiterar sus críticas contra el gobierno canadiense y cuestionar la relación comercial entre ambos países.
El presidente estadounidense advirtió nuevamente sobre la posibilidad de imponer aranceles a los automóviles provenientes de Canadá, argumentando que su administración busca impulsar la fabricación de vehículos dentro de Estados Unidos.
“Queremos fabricar los coches aquí”, sostuvo Trump, al señalar que Canadá podría continuar produciendo vehículos para su propio mercado, pero no para el estadounidense.
El mandatario extendió sus críticas a otros productos y acusó a Canadá de haberse beneficiado durante años de la relación comercial con Estados Unidos.
Trump también incorporó el argumento de seguridad a sus reclamos, al afirmar que Estados Unidos contribuye a la defensa de Canadá sin recibir una compensación económica equivalente.
De acuerdo con el presidente, Estados Unidos habría registrado pérdidas promedio de 60 mil millones de dólares anuales durante los últimos 15 años debido a los costos asociados con la relación con Canadá.
Pese al tono de sus declaraciones, Trump cerró su intervención con un mensaje conciliador hacia los ciudadanos canadienses: “Queremos mucho al pueblo de Canadá”.
La disputa se mantiene así en varios frentes, desde el comercio y los aranceles hasta las declaraciones políticas y ahora el intento de modificar una denominación geográfica que involucra a ambos países.









