Mark Carney, líder del Partido Liberal, se comprometió a gobernar con todos los partidos, territorios y la sociedad civil en su primer discurso como primer ministro electo de Canadá, tras los comicios federales celebrados este lunes. Aunque el conteo aún continúa, los resultados ya perfilan una clara victoria liberal, que les otorga un cuarto mandato consecutivo, aunque sin mayoría absoluta.
El nuevo jefe de Gobierno reconoció que asumirá el liderazgo en minoría, con un enfoque en la unidad nacional y en la defensa de la soberanía frente a amenazas externas, en particular las provenientes de Estados Unidos. “El presidente Trump quiere quebrarnos para poseernos. Y eso no pasará, nunca jamás pasará”, afirmó Carney en un encendido discurso ante cientos de simpatizantes en Ottawa.
Aunque el ambiente fue festivo, Carney optó por un tono contenido y realista. Reconoció que los resultados, si bien positivos, no alcanzaron las expectativas iniciales del partido. Vestido con un traje azul y corbata, agradeció el apoyo recibido y subrayó la necesidad de una política basada en la resiliencia, la cooperación y el pragmatismo.
Uno de los momentos clave del discurso fue su mensaje a los votantes de Quebec, quienes resultaron decisivos en la contienda. En francés, agradeció su apoyo y prometió proteger la lengua francesa y la cultura quebequesa como pilares fundamentales del país. “Voy a defenderla sin descanso”, aseguró, anunciando también políticas de desarrollo regional en colaboración con los diputados electos en esa provincia.
Carney también abordó problemas sociales urgentes, como la crisis habitacional. Prometió impulsar una nueva industria de vivienda nacional, basada en tecnología, trabajadores y materiales canadienses, como parte de un relanzamiento económico que refuerce la independencia del país.
El triunfo liberal marca una recuperación sorprendente luego de meses de baja popularidad y tras la renuncia de Justin Trudeau. La llegada de Carney al liderazgo del partido, sumada a las polémicas declaraciones del presidente Donald Trump, que incluyeron amenazas de anexión, generaron una ola de apoyo interno.
Para cerrar su intervención, Carney llamó a superar divisiones y rencores del pasado. Con ese mensaje de reconciliación, dejó en claro que su gestión buscará equilibrar el diálogo interno con una firme defensa de los intereses nacionales frente a presiones externas.









